miércoles, 28 de octubre de 2009

INTERDISCIPLINARIDAD E INTUICIONES

La arquitectura no es hoy una disciplina autónoma, sino un cajón en el que caben, y deben estar, entre otras, la poesía, la literatura, las artes plásticas y decorativas, la técnica, la tecnología, la filosofía, la historia, la arqueología, la ingeniería, la analítica, el periodismo, el derecho, la economía y/o la sociología.

Entendemos así nuestro trabajo como el equilibrio necesario entre los dos platillos de una balanza: en el primero colocamos los encargos ligados a nuestra vida cotidiana y en el segundo, las creaciones que nos definen como miembros críticos de nuestra sociedad.

Al segundo platillo de esa balanza le llamamos "intuiciones" y son el resultado de nuestras lecturas, nuestros filtros y nuestros recuerdos. Nuestras “intuiciones” son así, provocadoras, irreverentes y radicales, pero en cualquier caso necesarias para posicionarnos dentro de un determinado lugar de la frontera. Alrededor de nuestras “intuiciones” se generan las condiciones necesarias para mantener el pulso de nuestra profesión y a través de ellas nos interrogamos, dialogamos e intercambiamos. Nuestras “intuiciones” nos sirven como terapia para tener más conciencia de la vida y, en cualquier caso, de medicina preventiva ante el conformismo.

En nuestro trabajo diario intentamos dar una respuesta bella y emocionante a nuestras condiciones de partida. En nuestras evasiones, por el contrario, reflexionamos sobre el diseño previo de esas condiciones. En nuestro trabajo intentamos ser resolutivamente creativos.

En nuestras propuestas intuitivas, nos conformamos con ser subversivos.